lunes, 9 de junio de 2008

Tengo miedo a saltar y tengo miedo a caer. No quiero hablar y no quiero escuchar. No quiero esperar, no me quiero acordar. Ya no quiero cantar, ni soñar nunca más. Ya no quiero aprender a volar. Nada es suficiente, nada me alcanza; no existe equilibrio en esta balanza. Hasta que se convierta en rutina y me termine acostumbrando. Hasta que me olvide y comience a disfrutarlo. Porque no existe lugar para ocultarse de la desaprobación, ni hay nigún motivo para recordar mi única motivación. Tengo miedo a sentir, y tengo miedo a existir. No quiero actuar y nada quiero lograr. No quiero aceptar, no quiero escapar. Ya no quiero seguir, ya no trato de huir. Ya no quiero creer que es posible cambiar. Solamente expresar mi humilde verdad. Darle libertad a mi propia contrariedad. Lograr resumir en tres lineas de verso todo eso que constantemente pienso. Hasta que se convierta en rutina y me termine acostumbrando. Hasta que me olvide y comience a disfrutarlo. Porque no existe lugar para ocultarse de tu desaprobación, ni hay nigún motivo para recordar mi única motivación.

No hay comentarios: