Es darse cuenta que no tenés esa capacidad de convicción, y que careces completamente de ese poder de seducción. Es bajar los brazos y es quemarse neuronas con alcohol, es volverse violento cuando aparentemente no existe ninguna razón. Es llegar al límite de la histeria y al fondo en depresión, es aprender a perdonar aunque nunca te pidan perdón. Es saber esperar y es creer que es posible un futuro mejor. Es permitir que la indiferencia rompa con toda tu resistencia, y es comprender que las coincidencias marcan las diferencias. Es dejar todo egoísmo de lado, es luchar por eso tan deseado; pero también es saber renunciar cuando ya todo está terminado. Es dejar de insistir en una causa perdida y es desear para el otro felicidad para toda la vida. Amar es dejar de lado la razón, es querer desde lo más profundo del corazón.
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